No somos nadie

No somos nadie. Esta frase puede considerarse como uno de los Greatest Hits en pésames y velatorios. Va de suyo que uno no es nadie si no encuentra en el extenso calendario de días internacionales uno en el que poder celebrar su “día de”. Basta con echar un rápido vistazo al almanaque para encontrarnos fechas tan señaladas como el Día del Orgullo Zombie (4 de febrero), Día del pensamiento scout (22 de febrero), Día Mundial de la Marioneta (21 de marzo), Día Internacional de información sobre el peligro de las minas (4 de abril), Día del Orgullo Friki (25 de mayo)…y un largo e interesante etcétera.

Huelga decir que todo esto de los días mundiales me parece de lo más absurdo.

Y esta reflexión no es gratuita. Viene a colación de la celebración el pasado 8 de marzo del “Día Internacional de la Mujer” antes mal denominado “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”, porque parecía distinguir entre mujer trabajadora y no. Y como lo de extender el asunto a algo así del tipo “Día Internacional de la Mujer Trabajadora ya sea por cuenta ajena o propia, motivo por el cual se remunera pecuniariamente, comprendiendo asimismo a aquellas que ejercen labores del hogar o cuidado de hijos sean o no los propios, siendo en el caso de propios no remuneradas”, me da que no acababa de encajar o ser práctico, se tomó la determinación de eliminar el término “trabajadora”, dando por entendido que todas lo son. Y todas son todas, incluyendo la mujer de Bárcenas que aún sin trabajo reconocido logró ingresar la nada despreciable cifra de 11 millones de euros. ¡Qué cosas!.

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Errar es humano

Decía Alexander Pope que “errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios”. Esta frase debería ser herrada (esta vez con “h”) a fuego, como si de caballos se tratase, entre la casta política española. Y como el problema parece no ser en sí el caballo sino que se oculte su presencia, me reafirmo en que hacía referencia a ese mamífero conocido como “equus ferus caballus”. Claro que en realidad no hablábamos de caballos sino de políticos, aunque con tanto relinchar es difícil distinguirlos.

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Una reflexión en voz alta

Digamos que más que una entrada en el blog es una reflexión en voz alta.

Hacía tiempo que no asomaba por aquí y no por falta de ganas sino porque esperaba alguna buena nueva para no parecer siempre tan pesimista.

Transcurridos estos meses he llegado a la conclusión de que llamaba pesimismo a lo que es puro realismo. Y lo peor de todo es que siento que del hastío inicial reinante hemos pasado a la indiferencia absoluta. Las desgracias se suceden una tras otra. El descontento es generalizado, pero en igual medida que la sensación de impotencia. Se trata de una enfermedad crónica que esperas acabe sanando. Eso, o simplemente esperas a que acabe…con uno.

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